El presupuesto varía entre quien se transforma en propietario y entre el que es inquilino, así como la distancia y la cantidad de mobiliario a trasladar
Mudarse de vivienda es una acción que mezcla ansiedad, ilusión y cierto temor a la vez; es uno de los momentos más estresantes que una persona puede vivir. Hay distintos desafíos que atravesar para quienes buscan ampliarse o achicarse en metros cuadrados, como también el plan de costos se modifica entre quien se transforma en propietario y entre el que es inquilino.
Según los expertos, la compra de un inmueble genera un gasto promedio de un 10% sobre el precio de adquisición. En este porcentaje están incluidos los propios de la escritura de compra -impuestos y honorarios del escribano, principalmente- y de la intermediación inmobiliaria, en el caso de intervenir un tercero.
En cambio, cuando se trata de la mudanza de un inquilino sobre los gastos del alquiler es habitual que se pidan dos meses de depósito (importe que será reintegrado a la finalización del contrato, actualizado al último mes de alquiler).


