El reconocido artista uruguayo falleció el 24 de febrero de 2014 en Casapueblo, dejando un legado invaluable en el mundo del arte. Nacido el 1º de noviembre de 1923 en Montevideo, Páez Vilaró fue el menor de tres hermanos y se destacó como autodidacta en su búsqueda constante por el arte.
La creatividad y el entusiasmo lo llevaron a explorar diversas disciplinas artísticas, dejando testimonios de su genialidad en cada una de ellas. Su pasión por la pintura mural le permitió recorrer los cinco continentes, montando talleres en los lugares más diversos y transportando su arte en distintas culturas.
La ciudad de Buenos Aires fue crucial en su desarrollo artístico. Allí, Páez Vilaró se vinculó al medio de las artes gráficas y conoció a los más destacados dibujantes de la época. Fue cautivado por la magia de la noche porteña, encontrando inspiración en el tango, los bares y los cabarets. Estos temas se convirtieron en pilares de su prolífica obra y nunca dejaron de aparecer en sus creaciones a lo largo de su carrera.
En la década del 50, el artista tuvo la oportunidad de conocer a grandes figuras del arte como Picasso, Dalí, De Chirico y Calder en sus talleres europeos. Este encuentro con renombrados artistas y la experiencia de recorrer museos y galerías le brindaron el impulso necesario para regresar a su país natal con renovado entusiasmo. El propio Picasso dejó una huella imborrable en Páez Vilaró al invitarlo a revisar su obra en su residencia-taller de «Villa California» en los Alpes Marítimos. Esta experiencia, además, lo llevó a adentrarse en el mundo de la cerámica.
La obra de Carlos Páez Vilaró alcanzó reconocimiento internacional cuando Jean Cassou, director del Museo de Arte Moderno de París, lo animó a presentar sus creaciones en la Maison de l’Amérique Latine. La exhibición fue un éxito y sus obras posteriormente se expusieron en Inglaterra y Estados Unidos. Incansable explorador, Páez Vilaró viajó por numerosas islas de los Mares del Sur, pintando, escribiendo y filmando. Durante su participación en la Expedición Francesa «Dahlia», logró realizar el filme «Batouk», que fue distinguido como clausura del Festival de Cannes en 1967.
Pintó hasta el último día de su vida, demostrando su inquebrantable pasión por el arte. Su fallecimiento fue recibido con profundo pesar en todo el país y fue despedido con honores de Estado. Sus obras, llenas de energía, color y amor por la vida, constituyen un valioso legado para la humanidad.
Para conocer más sobre la vida y obra de Carlos Páez Vilaró, se puede ingresar al sitio web oficial de Casapueblo: www.casapueblo.com.uy










